🇫🇷 GEIPAN / CNES
Varios testigos en Saint-Amant-Roche-Savine observaron en enero de 1983 una bola amarilla que avanzaba en silencio a baja altura, acompañada de pequeños destellos azules. De pronto, el fenómeno se desintegró y los observadores creyeron que algo había caído en las cercanías. Las autoridades rastrearon la zona sin encontrar restos ni marcas en el suelo. Aunque no se identificó el objeto con certeza, la hipótesis más plausible apunta a la entrada atmosférica de un cuerpo celeste que se fragmentó antes de alcanzar el suelo.