🇫🇷 GEIPAN / CNES
La noche del 13 de abril de 1983, dos conductores se detuvieron al notar una luz amarillo-verdosa del tamaño de un balón de balonmano que parpadeaba a gran altura. El objeto parecía oscilar verticalmente sin alejarse de su posición. Al observarlo con binoculares, la intensidad lumínica les obligó a apartar la vista. A la noche siguiente, al inspeccionar el mismo sector del cielo, comprobaron que Venus se encontraba exactamente en la dirección de la observación original. Se concluyó que el brillo excepcional de Venus aquella noche fue el responsable de la impresión.