🇫🇷 GEIPAN / CNES
Dos observaciones registradas en los Pirineos Atlánticos a comienzos de febrero de 1985 fueron inicialmente clasificadas como fenómenos inexplicables. Tras un nuevo análisis, el GEIPAN atribuyó la primera, ocurrida el 2 de febrero, a la estrella Arturo. Vista cerca del horizonte, su brillo se vio alterado por efectos de refracción y centelleo atmosférico, fenómenos que hacen que las estrellas parezcan moverse o cambiar de color. La coincidencia azimutal y las descripciones de los testigos respaldaron esta conclusión.
La segunda observación, fechada el 4 de febrero, fue atribuida a un avión. El viento del noroeste atenuó el ruido de los motores, lo que impidió a los testigos escucharlo. Además, la cobertura mediática del primer avistamiento pudo haber condicionado su percepción, llevándolos a buscar algo inusual en lo que veían.