🇫🇷 GEIPAN / CNES
Una noche de mayo de 1989, un hombre divisó una bola de fuego extremadamente luminosa cruzando el cielo a gran velocidad sobre la zona de Chanac, en Lozère. A varios kilómetros de distancia, un gendarme confirmó haber presenciado el mismo fenómeno aproximadamente a la misma hora, lo que otorga cierta solidez al testimonio. La descripción encaja con la entrada de un objeto —natural o artificial— en la atmósfera terrestre. No se hallaron restos en el suelo ni se registraron anomalías adicionales. El GEIPAN clasificó el caso como B: explicación plausible aunque no confirmada de forma definitiva.