🇫🇷 GEIPAN / CNES
El 5 de febrero de 2009, un testigo en Clermont-l'Hérault vio descender del cielo nublado una bola de fuego que caía lentamente, casi como un paracaídas, sin color ni brillo intenso. Alertada la gendarmería, una búsqueda en la zona estimada de impacto no reveló restos, incendios ni daños. El testimonio, breve y directo, no menciona sonido alguno ni otros fenómenos similares ese día. Las características descritas recuerdan a una entrada atmosférica, aunque la velocidad de descenso inusualmente baja deja cierta incertidumbre.