🇫🇷 GEIPAN / CNES
La noche del 11 de febrero de 2009, un vecino de Saint-Cyprien (Pirineos Orientales) detectó un objeto muy brillante hacia el oeste. Lo observó primero a simple vista, luego con prismáticos y finalmente con el zoom de su videocámara, lo que aumentó su curiosidad. Unos días más tarde repitió la experiencia desde otro lugar. La investigación reveló que se trataba de Venus, cuyo brillo era especialmente notable en esa época. Clasificado como A por el GEIPAN, el caso ilustra cómo un astro perfectamente conocido puede generar desconcierto cuando no se lo reconoce. Los instrumentos ópticos, lejos de aclarar la situación, amplificaron la perplejidad del testigo al deformar la imagen del planeta.