🇺🇸 CIA
En enero de 1967, el personal de la Estación Aérea Naval de Patuxent registró una serie de contactos radar con objetos no identificados. Los datos muestran tres apariciones distintas, con objetos separados por 10 millas y otros que viajaban a velocidades asombrosas, superando las 6000 millas por hora. Uno de los objetos fue observado a solo 10 millas de distancia antes de desaparecer. Los datos sugieren que los objetos se movían a altitudes entre 3000 y 25000 pies, lo que complica su identificación convencional. Además, hubo coordinación con una estación de la PAA en Salisbury, Maryland, que recibió informes del servicio costero sobre avistamientos.
Estos registros, aunque fragmentados, son claros indicadores de que los operadores de radar no solo detectaron objetos, sino que también intentaron seguir su trayectoria. La imposibilidad de identificarlos como aviones convencionales o proyectiles, junto con las velocidades y maniobras inusuales, agrega misterio a los eventos. Este caso es un ejemplo más de cómo los datos radar, aunque no visuales, pueden ofrecer pistas valiosas sobre fenómenos aéreos inexplicables.