🇺🇸 CIA
En 1952, la CIA reconoció que los avistamientos de objetos voladores no identificados (OVNI) tenían implicaciones para la guerra psicológica y la inteligencia. Un documento interno sugirió que estos fenómenos podrían ser utilizados tanto ofensiva como defensivamente en campañas de propaganda. La Agencia también destacó la importancia de mejorar la identificación de estos objetos para evitar confusiones en tiempos de crisis. Aunque la investigación era limitada, se planteó la necesidad de un enfoque coordinado entre las fuerzas armadas y la inteligencia para abordar el tema de manera más estructurada.
El análisis de los OVNI no era solo un asunto de seguridad, sino también un campo con potencial para manipular percepciones. La CIA consideró que los fenómenos inexplicables podrían ser aprovechados para sembrar dudas o incluso para controlar narrativas en el contexto de la Guerra Fría. Sin embargo, los recursos dedicados a este tipo de investigación eran escasos, y el enfoque se centraba más en descartar explicaciones convencionales que en explorar posibilidades más novedosas. A pesar de las limitaciones, el documento reflejaba una conciencia temprana de la importancia de los OVNI en el ámbito de la estrategia psicológica.