🇺🇸 CIA
En 1952, la CIA reconoció oficialmente que los avistamientos de objetos voladores no identificados (OVNI) no eran solo un fenómeno curioso, sino un asunto de seguridad nacional. En un memorando interno, se proponía estudiar si estos fenómenos podrían tener implicaciones en guerra psicológica o en inteligencia. La idea era explorar si los OVNI podían ser utilizados como herramientas de propaganda o si, por el contrario, representaban una amenaza real. La documentación muestra cómo la CIA y la Fuerza Aérea intentaban entender el fenómeno, aunque con recursos limitados y sin un enfoque científico sistemático. Se destacaba la necesidad de mejorar la identificación de objetos en el cielo, ya que en ese momento solo el 20% de los avistamientos podían ser explicados. La CIA también consideraba la posibilidad de que los soviéticos estuvieran usando los OVNI para fines psicológicos, lo que añadía una capa de tensión fría a la investigación.
El memorando reflejaba preocupaciones prácticas, como la falta de personal y recursos dedicados al análisis de los avistamientos. La Fuerza Aérea tenía un equipo pequeño para manejar miles de reportes, lo que limitaba la profundidad de las investigaciones. Además, se mencionaba la importancia de usar métodos estadísticos y de análisis más rigurosos, algo que no estaba completamente desarrollado en ese momento. A pesar de las limitaciones, se reconocía que los OVNI eran un fenómeno que no podía ignorarse, especialmente si tenían un impacto en la seguridad nacional o en la percepción pública. La CIA y la Fuerza Aérea trabajaban juntas, aunque con diferentes prioridades, para entender mejor lo que estaban viendo los observadores civiles y militares.