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En las inmediaciones de la central nuclear de Kursk se han descubierto dos cráteres de entre 7 y 8 metros de diámetro, causando gran intriga entre los expertos. Estos hoyos, según los especialistas, solo podrían haber sido creados por la explosión de una bomba de 500 kg. Sin embargo, no se han registrado explosiones en la zona ni hay señales de tierra expulsada, fragmentos metálicos o rastros de fuego. Las primeras investigaciones no arrojaron ninguna explicación clara, y el nivel de radiación se mantuvo dentro de los límites normales.
Los expertos, junto con el personal de defensa civil y emergencias, están considerando varias teorías. La más plausible es que un gran meteorito haya caído allí. Pocas días antes, muchas personas reportaron haber visto un cuerpo luminoso en el cielo y columnas de fuego cerca de los cráteres. Aunque no se han encontrado pruebas concluyentes, la posibilidad de un impacto extraterrestre sigue siendo una hipótesis activa.