🇫🇷 GEIPAN / CNES
En mayo de 1979, una conductora en la región francesa del Jura observó un objeto luminoso rojizo con formas antenas enrolladas. El fenómeno captó su atención por su movimiento y brillo inusuales. Según el testimonio, el objeto se desplazó hacia el suroeste y desapareció rápidamente. Los gendarmes investigaron el caso y concluyeron que no se trataba de la luna, ya que una verificación al día siguiente mostró que la posición lunar no coincidía con la observación. Sin embargo, al analizar con más detalle, se determinó que la luna estaba efectivamente en la dirección indicada por el testigo. La desaparición repentina del objeto se explicó por el movimiento del propio vehículo de la testigo. Además, la presencia de nubes pudo haber causado reflejos o efectos ópticos que contribuyeron a la percepción del fenómeno. Aunque la verificación del día siguiente no fue concluyente, se consideró que la luna ya no estaba en la misma posición, lo que permitió identificarla con facilidad.