🇺🇸 CIA
En 1967, un informe publicado en la prensa soviética destacaba el aumento de avistamientos de objetos no identificados con formas de globos y discos. R. Vitolnfyek, director de una estación de observación, señalaba que, aunque algunos casos habían sido explicados, otros seguían siendo misteriosos. Los radares detectaban objetos de gran tamaño a decenas de kilómetros de altura, cuya apariencia no coincidía con satélites ni cohetes. Los testigos describían cambios de color y una superficie opaca, lo que sugería una interacción con las ondas electromagnéticas.
Algunos científicos proponían que estos fenómenos podrían ser formaciones de plasma gigantes, similares a la luz de San Telmo. Esta teoría explicaría su capacidad para absorber radiación y hacerse invisibles en ciertas condiciones. Aunque se descartaban con frecuencia las teorías extraterrestres, no se las consideraba imposibles. La necesidad de investigar más profundamente llevó a instar a la población a reportar cualquier avistamiento, para mejorar la comprensión de estos fenómenos.